Jun 11

portada del Mario Party 9 para wii

La espera ha merecido la pena. Después de casi 5 años, y todavía con el mal sabor de boca que nos dejó el patético Distrito Fortuna, al fin podemos jugar a nuevos minijuegos con el inimitable estilo que Nintendo ha sabido imprimir a una de sus mejores y sin duda, de las más divertidas sagas.

Tenemos nuevo sistema de juego, que quizás al principio nos parezca algo raro, ya que queramos o no, jugamos todos juntos, montados en un simpático vehículo (el cual podremos cambiar por otros ganando puntos y comprándolos en el bazar). Hay que alcanzar la meta, pasando siempre por un paso intermedio donde enfrentarnos al gigantesco enemigo que Bowser, el némesis por antonomasia de Mario disponga para nosotros en cada tablero.
Pero al ir todos juntos, tirando cada vez el dado un jugador, lo que lo diferencia de otros títulos es la estrategia para conseguir caer en las casillas favorables y/o dejarle al siguiente jugador las casillas más desfavorables. Cada tablero tiene su truco, pero lo que más importa es conseguir el mayor número de miniestrellas, bien ganando como siempre los minijuegos, o sabiendo escoger el camino y tiradas ideales para conseguir las generosas cantidades de ellas repartidas por todos los rincones de cada tablero. La estrategia secundaria, que bien puede pasar a primer término, sería tratar de conseguir que nuestros rivales pierdan todas las miniestrellas posibles.

Al final siempre se nos otorgarán algunas más aleatoriamente si hemos alcanzado algunos objetivos positivos, como ser el que más minijuegos ha ganado, o quien más veces ha caido en las casillas rojas donde perdemos monedas, etc… Todo esto es configurable, como en los títulos anteriores, por si no queremos premios de última hora que desvirtúen de alguna manera todo el esfuerzo realizado en cada tablero. Pero en este Mario Party 9, los finales serán menos de infarto, ya que las cantidades de miniestrellas recaudadas marcaran muy seguramente una diferencia insalvable con los premios finales.

En algunas casillas conseguiremos premios extras, como un minijuego especial, o bien un dado especial, como los dados de 0 ó 1, con los que usar la estrategia de dejar el marrón que tenemos delante para el siguiente jugador, usando uno de tirada más alta como uno normal de 6 o más para saltarnos estas diabólicas trampas.

Tenemos a nuestra disposición cinco tableros, más dos desbloqueables, jugando todos los demás y consiguiendo puntos con los que visitar el bazar y comprarlo, junto a muchas otras curiosidades como vehículos diferentes y más bizarros aún para cada tablero, o descubrir constelaciones con los personajes principales de la saga, cuya visión podemos disfrutar en el cielo abierto cada noche. Estos momentos pueden ser más mágicos si gastamos alguna calderilla que nos sobre en bonitos fuegos artificiales.

Tenemos muchos modos de juego, incluyendo las típicas configuraciones en cada tablero, pero la más llamativa o diferente podría ser el fútbol goomba, aunque nuestra preferida por aquí para echar unas partidas rápidas por la noche es la batalla de jardines, donde conseguir piezas para completar nuestro jardín a cambio de ganar minijuegos, pero donde la estrategia toma importancia y nos puede dar una segunda oportunidad, según la pieza que escojamos para completar nuestro jardín incluso si perdimos en los minijuegos.

En definitiva se puede hacer algo lineal, pero en realidad tiene un toque que lo diferencia más del resto de títulos de la saga, haciéndolo especial, quizás dándole más importancia al trabajo en equipo, donde pueden surgir alianzas o verdaderos piques que lo hagan todo muy divertido. Pero de todas maneras siempre nos quedará el Mario Party 8 para jugar al viejo estilo, sin dejar de lado ni mucho menos esta nueva y por el momento última parte de la saga.

Como muestra esta captura con el que quizás sea nuestro tablero favorito, la Mansión Boo, donde los fantasmitas nos perseguirán si pasamos por ciertas casillas, obligándonos a sacar una puntuación alta con los dados sino queremos perder gran cantidad de las miniestrellas recolectadas, o bien, dejarlo cerquita, cerquita, para que se coma el marrón el siguiente jugador, y así poder pillarle en la clasificación general, o acercarnos peligrosamente. Pero eso no es todo, ya que pueden ser varios los fantasmitas que nos persigan, que junto a unos pasillos intrincados y con varias bifurcaciones que lo pueden terminar de liarlo todo, hará que este tablero de la Mansión Boo sea de los más divertidos.



Gráficos
8/10
Sonido
8/10
Jugabilidad
10/10

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